LA MANDARINA HIDRAULICA
Posted: jueves, 16 de octubre de 2008 by Ronnie ¶ inSiento no poder ser imparcial al hacer mi crítica sobre La Naranja Mecánica.
Quizas no es la mejor de kubrick, pero posee un algo que la convierten en unica e irrepetible. La pandilla, con sus trajes blancos, botas militares y bombin , lenguaje, el uso de la música clásica en escenas ultraviolentas, su reflexión sobre la violencia y su profunda mala leche hacen lógico que se haya convertido en una película de culto.
Estamos en un futuro impreciso aunque inquietantemente cercano: los mendigos abundan por las calles y los jóvenes, faltos de valores morales ante unos padres que parecen más preocupados por el próximo color de su pelo que por ellos, o unos profesores que no les entienden, se dedican a formar grupos de drugos y a practicar la hiperviolencia. Alex es la cabecilla de su banda, y es diferente a ellos: es mucho más inteligente y tiene una sensibilidad especial que le hace disfrutar de la música de Beethoven. A la que es detenido y encarcelado, se ofrece para una nueva técnica llamada el “método Ludovico”, basada en los reflejos condicionados de Paulov, con la que se pretende erradicar el comportamiento violento haciendo que sienta rechazo hacia el mismo (como efecto colateral, nunca podrá volver a disfrutar de la novena sinfonía de Beethoven, que es lo que más le duele). Lo consiguen, pero… ¿realmente ha sido un éxito?
El montaje acelerado,su contraste con la música clásica, así como imágenes sorprendentes y un sentido de humor muy negro que no supo ser apreciado como es debido en su momento son algunas de las bazas fundamentales de la película, pero sin duda no habría sido la misma sin la interpretación de Malcom McDowell, con un personaje que le ha perseguido durante toda la vida. Alex es tan fascinante como repulsivo, mezclando perfectamente inocencia y perversidad. Aunque se sometió con una paciencia de santo a las interminables tomas del director (con Kubrick se sabía cuando se empieza una toma, pero nunca cuando acaba), tras agotadoras horas de ensayo en la aparatosa silla de tortura del método Ludovico, tuvo un ataque de ansiedad que provocó que se lesionara un ojo. Como compensación, la cooperación entre director y actor tuvo sus buenos resultados. Tras tres días de repetir la escena del ataque al matrimonio en su casa, Stanley no estaba convencido, le faltaba algo, de modo que le preguntó "¿Sabes cantar?” y Malcom se puso a cantar la única canción que sabía Singing in the rain mientras daba golpes al matrimonio. Kubrick al acabar la toma no dijo nada más y se fue directamente a comprar los derechos de la canción. El resultado era perfecto, sumamente inquietante, justo lo q
ue quería.
ue quería.
loco me encanto! que profundo, sigue asi!!!!!!